¿Cómo evitar la ansiedad?

En este post sobre cómo evitar la ansiedad trataremos algunas cuestiones que pueden resultar útiles, tanto si lo sufres directamente como si quieres ayudar a alguien que la padece.ansiedad

Los trastornos fisiológicos causados por el estrés y la ansiedad son cada vez más comunes en la sociedad actual. Hablar de ansiedad no tiene por qué ser un tabú. Puede afectar a cualquier persona independientemente de su situación laboral, económica, familiar, etc., ya que los factores que la provocan pueden provenir de contextos muy diversos.

El estado de ansiedad surge a raíz de la aparición de pensamientos negativos o destructivos, que son indicadores de alerta y en general están asociados al miedo que provoca no poder controlar una situación. Darle preponderancia a una visión negativa sobre algo, o como se suele decir, ver sólo “el medio vaso vacío” son lo primero que debemos evitar para no quedar atrapados en un laberinto sin salida.

Estos pensamientos negativos aparecen como mecanismo de defensa y es necesario que surjan para ponernos en estado de alerta, lo importante es no permitir que se conviertan en algo recurrente y que no nos paralicen o bloqueen.

Poner límite a estos pensamientos es el primer paso. Mantener claridad mental sobre la situación e intentar encontrar los aspectos positivos de cada situación resulta fundamental, si esto no se consigue por sí mismo es recomendable hablar del tema con alguien, no necesariamente tiene que ser un profesional, a veces ayuda comentarlo en el entorno familiar, con la pareja, con un amigo o alguna persona de confianza. Al verbalizar y ponerle palabras a esos miedos se activan ciertos mecanismos en el cerebro que permiten dejar de pensar en círculo, verlo todo desde otra perspectiva distinta y no necesariamente negativa.

Practicar el control sobre la respiración inspirar de 3 a 5 segundos por la nariz y expirar por la boca expulsando el aire poco a poco.

Hablar más despacio o no hacerlo y encontrase en un sitio donde sentirse cómodo. Esto ayudará a disminuir la frecuencia respiratoria y las pulsaciones.

Un ejercicio práctico en esta situación sería visualizar la entrada y la salida del aire por las vías respiratorias (incluso poniéndole un color si eso ayuda),de esta forma se puede desconectar más rápidamente de los pensamientos negativos al mismo tiempo que se consigue desacelerar el metabolismo.

Estas prácticas sencillas permitirán evitar que se acelere la respiración, que aumenten las pulsaciones o que esos pensamientos se vayan encadenando hacia un abismo.

 

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