¿Porqué nos dejamos llevar por los impulsos?

psicologos barcelonaEn Psicólogos Barcelona sabemos que muchas veces podemos llegar a tener la sensación de que perdemos el control, dejando que sea la rabia o el enfado lo que nos domine. Podríamos decir que nuestras reacciones se vuelven más instintivas y que por un momento dejamos de actuar con racionalidad. Una vez ha pasado esos instantes es posible que nos arrepintamos de la forma en la que hemos actuado y no entendamos como nos hemos podido dejar llevar por nuestros impulsos.

Estas reacciones tienen su origen en miles de años de evolución y en psicología se le llama sufrir un secuestro emocional. Cuando antiguamente uno de nuestros antepasados se encontraba con un depredador su organismo reaccionaba al instante intentando sobrevivir, ya fuera luchando o huyendo. En esos momentos en que la vida estaba en juego era necesario tener una reacción rápida, sin vacilaciones y sin pensar. Así que cuando nos dejamos llevar por nuestros impulsos, en realidad estamos funcionando de manera automática con la parte más emocional de nuestro cerebro, la cual general normalmente respuestas más imprecisas y rápidas porque no ha tenido el filtro de la parte racional

La amígdala es la glándula que se encarga de analizar nuestro entorno intentando determinar si los estímulos a los que nos vemos enfrentados son peligrosos o no. Si aquello a lo que nos enfrentamos nos ha provocado o nos puede provocar dolor o sufrimiento nuestra amígdala empezará a segregar hormonas para ponernos en actitud de lucha o de huida: se reduce el campo visual centrándonos en la amenaza, se acelera el pulso, se altera la circulación, etc. consiguiendo que la parte del cerebro que piensa más se desactive. No pensar hace miles de años tenía su sentido, pero ahora mismo, cuando todo el resto del mundo permanece racional, dejarnos llevar por los impulsos puede resultar como poco, desacertado.

¿Cómo controlamos estos impulsos?

  1. Debemos detectar los secuestros emocionales. Es posible que si sientes sudoración, calor, un ritmo cardiaco rápido, etc. estés en realidad olvidando tu parte más racional. Si eres consciente del secuestro será más fácil salir de él.
  2. Recuerda que las reacciones de la amígdala suelen ser sesgadas ya que no ha pasado por el filtro de la razón. Es decir, lo más probable es que haya malinterpretado diversos detalles y esté haciendo ver peligro dónde no lo hay.
  3. Cuando notes que te estás dejando llevar por tus impulsos, intenta poner en práctica alguna técnica de relajación corporal. Si tu cuerpo se relaja, tu amígdala entenderá que el peligro ha pasado y dejará de estar al mando.

Si aun siguiendo estos consejos te resulta difícil controlar tus momentos de rabia e impulsos, consulta con nuestros psicólogos de Institut Barcelona de Psicología. Ellos podrán darte más técnicas para controlar tu cerebro emocional.

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