Tener unos padres tóxicos: cómo afecta a los hijos

padres tóxicos - psicologos barcelonaSer padre o madre no es algo fácil y, a día de hoy, sigue sin existir un manual de ayuda para ser los padres perfectos. Normalmente, siempre se intenta educar a los niños de la mejor forma posible. Sin embargo, en ocasiones, sin ser conscientes de ello (o si), se adquieren ciertas conductas hacia los hijos que pueden resultar poco beneficiosas e incluso nocivas para ellos y su desarrollo vital. Es en ese momento en el que se cruza la barrera y se entra en el terreno de padres tóxicos.

A veces los padres cometen errores sin ser conscientes de ello en lo que respecta al comportamiento y educación de los hijos que, desafortunadamente, pueden tener consecuencias muy negativas en el desarrollo emocional de los niños o adolescentes.

¿Qué caracteriza a unos padres tóxicos?

Al hablar de padres tóxicos, hacemos referencia a una serie de prácticas y conductas que no resultan beneficiosas para los hijos. En este sentido se pueden observar numerosos comportamientos, sin embargo, los más comunes y qué mejor definen a unos padres tóxicos son:

  • Ser demasiado exigentes, rígidos y críticos con ellos
  • Utilizar la violencia y la agresión (física o psicológica)
  • Ser excesivamente protectores, sin dejar ningún tipo de autonomía e independencia a los hijos
  • Ser fríos, distantes y no dar muestras de cariño
  • No manifestar emociones ni promover la comunicación emocional
  • Tener actitudes manipuladoras o chantajistas con el fin de obtener la obediencia de los hijos
  • Dar afirmaciones negativas sobre ellos o menospreciar sus capacidades, así como proyectar sus inseguridades y frustraciones
  • Fomentar la competitividad intentando quedar siempre por encima de los pequeños

Cabe destacar que el tipo de toxicidad más común y que más padres presentan es la sobreprotección o excesivo control. Es natural, como padres, querer evitar cualquier tipo de peligro para sus hijos y hacer todo lo posible para que no les suceda nada malo. Sin embargo, muchas veces se adquieren conductas de sobreprotección que no son saludables para el desarrollo emocional de los niños. Algo parecido sucede con los padres consentidores, que encuentran una gran dificultad para poner límites y reglas al comportamiento de los hijos.

Consecuencias sobre el comportamiento de los hijos 

Vivir en un ambiente familiar tóxico, ya sea a causa de la conducta de uno o ambos padres, a la larga tendrá consecuencias negativas sobre el transcurso de la vida del niño. Y, se de en la etapa de la vida en la que se de (infantil, adolescencia o vida adulta), las secuelas pueden acompañarle para siempre.

Padres toxicos - psicologos barcelona

Es decir, si desde la infancia un/a niño/a ha contemplado este tipo de conductas tóxicas (manipulación emocional, sarcasmos,  palabras violentas, agresiones verbales, subestimación, etc.), se verán afectadas varias áreas de su desarrollo y/o aprenderá y repetirá el patrón de sus padres a lo largo del tiempo. 

Por consiguiente, lo más probable es que se se desarrollen secuelas personales como inseguridad, baja autoestima y poca autoconfianza y amor propio. También pueden aparecer ciertos problemas sociales a la hora de relacionarse con su entorno, así como dificultades en su vida profesional como el fracaso en los estudios. Del mismo modo y en casos más extremos, puede derivar también en el consumo de sustancias nocivas como alcohol, drogas, etc. Además de hacer mella también en el estado emocional.

¿Cómo evitar convertirse en unos padres tóxicos?

El primer y más importante paso es ser conscientes de cuando se está entrando en el terreno de un ambiente tóxico

Padres tóxicos - psicologos barcelonaCada familia es un mundo, tiene sus propias sinergias y funciona de una forma diferente bajo sus propias circunstancias. En este sentido y partiendo de esta base, como padres es crucial valorar la situación y pensar en qué tipo de educación se quiere para los hijos Y, posteriormente, investigar y aprender a hacerlo de una manera que no sea perjudicial para ellos.

Sin embargo, hay circunstancias en las que esto no resulta tan fácil como parece. Según nuestros profesionales, unos padres que se tornan tóxicos lo hacen por influencia de un pasado también perjudicial. Es decir, lo más probable es que si se proviene de un ambiente familiar tóxico, tal y como hemos explicado más arriba, en un futuro, ese padre o madre adopte también con sus hijos esas conductas con las que ha crecido. Por lo tanto, en estos casos, el punto de partida y lo primero que se debe hacer es trabajar para conocer la razón o las causas que han llevado a desarrollar ese comportamiento emocionalmente tóxico. 

No siempre es fácil cambiar unos patrones de conducta que llevan años y años repitiéndose. Sin embargo, con la guía de un profesional es posible conseguir las herramientas emocionales necesarias para erradicar esos patrones nocivos. Asimismo, nos ayudará a mejorar la forma de expresarnos con los hijos, la forma de actuar ante determinadas situaciones y a adoptar una serie de conductas beneficiosas que respalden el tipo de educación que se ha elegido para ellos. 

Que unos padres reconozcan que se están volviendo tóxicos para sus hijos, ya es un gran paso. Por esto es esencial hacerles ver cómo ciertas conductas o comportamientos pueden llegar a afectar a la salud psicológica y emocional de sus hijos.

«Como adolescente, ¿qué puedo hacer para evitar que me afecten estas conductas tóxicas?

La principal recomendación en estos casos es “alejarse emocionalmente” para no verse afectado por esos comportamientos. De alguna manera tiene que ver con el hecho de construir una coraza emocional que nos permita mantenernos “a salvo” y no vernos afectados por esas palabras o patrones de conductas nocivos.

Algunas recomendaciones más que pueden ayudar en estos casos son:

  • Padres tóxicos - psicologos barcelonaAsumir y aprender a aceptar la forma de ser de los padres intentando no darle especial importancia a esos comportamientos.
  • Aprender a no sentir culpabilidad por tener que “alejarse emocionalmente” de los padres y no hacernos responsables de sus actos.
  • Tener claro cómo quiere ser uno mismo, si se desea o no aprender a controlar esos patrones de conducta para no dejar que se instauren en el propio comportamiento y forma de ser.
  • Expresar cómo nos sentimos ante esas conductas tóxicas e intentar que nos comprendan.
  • Aprender a ceder, a poner límites y llegar a pactos.
  • Y, sobre todo, rodearse de gente, amigos u otras personas saludables emocionalmente que aporten cosas positivas a la vida.

Autor: Equipo Clínico Instituto Barcelona de Psicología


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